Muchas iniciativas sociales fracasan porque su impacto termina cuando el proyecto se retira. La Fundación Club de la Aventura Emprendedora ha diseñado un modelo diferente.

En cada ciudad visitada durante la Travesía Ushuaia–Alaska América 28, se formarán embajadores locales. Personas de la comunidad capacitadas para continuar desarrollando los microemprendimientos iniciados.
Este enfoque garantiza sostenibilidad.
Los jóvenes no llegan como protagonistas únicos, sino como facilitadores de procesos. Su rol es transferir conocimiento, metodologías y herramientas para que las comunidades puedan sostenerse por sí mismas.
Esa es la esencia del principio: no dar el pescado, sino enseñar a pescar.
La formación previa que reciben —con mentores empresariales, expertos en marketing digital y líderes corporativos— les permite brindar capacitación práctica y realista.
Pero también reciben formación ética y humana que les recuerda que el respeto cultural y la escucha activa son esenciales.

La Fundación, con presencia en São Paulo y Dublín y expansión hacia nuevas embajadas internacionales, está construyendo una red continental de embajadores que mantendrán vivo el espíritu emprendedor mucho después de finalizada la travesía.
Si buscas apoyar un proyecto con impacto estructural y no meramente simbólico, esta es tu oportunidad.
Hazte socio. Patrocina una etapa de la América 28. Invierte en sostenibilidad.